Miércoles ,12 diciembre 2018
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Quejas en la industria aceitera por la decisión del Gobierno de eliminar el diferencial de retenciones

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, actualmente la oleaginosa paga 10 dólares por tonelada más si se exporta como aceite o harina que como poroto.

En un extenso informe publicado en las últimas horas, la Bolsa de Comercio de Rosario le puso números a las quejas que no dejan de sonar en la industria aceitera argentina por la decisión del Gobierno de eliminar el diferencial de retenciones que existía entre el poroto de soja y su transformación en harinas o aceites.

Cabe recordar que, hasta septiembre, la semilla industrializada pagaba tres puntos menos de derechos de exportación en relación a la que se exporta sin procesar. El cambio introducido por el Ministerio de Hacienda impuso que toda la soja abone el mismo porcentaje y una alícuota de cuatro dólares por tonelada, independientemente de si tiene o no agregado de valor.

Según el reporte elaborado por Patricia Bergero, Julio Calzada, Federico Di Yenno y Emilce Terré, en promedio hoy una tonelada de soja sin procesar está pagando 90 dólares por tonelada de retenciones, mientras que convertida en harina o aceite abona 100 dólares. Es decir, que según la BCR, se “castiga el agregado de valor en origen” con 10 dólares por tonelada.

Si la soja transformada recibiera el beneficio de la alícuota de tres dólares por tonelada que tienen otros productos industrializados, el aporte “extra” sería sólo de tres dólares (93 dólares contra 90), agregó la entidad rosarina.

Factores

La Bolsa de Rosario reúne a las empresas agroexportadoras más grandes del país y, en ese marco, el informe enumera siete razones por las que considera que haber tomado esta medida constituye una mala noticia.

Proteccionismo. El documento recuerda que la mayoría de los países competidores y principales destinos de la soja argentina protegen el agregado de valor en su territorio, con aranceles mayores para la importación de aceite y harina. “El escalonamiento arancelario de los derechos de exportación del complejo soja de Argentina permite neutralizar y/o equiparar parcialmente las políticas proteccionistas de los países importadores y competidores”, señala el reporte.

Destinos. La harina y el aceite de soja tienen más destinos de exportación que el poroto sin procesar, que tiene casi como único comprador a China. Esto disminuye los riesgos de eventualmente no poder colocar la producción en el mundo. Además, brinda mayor estabilidad a las exportaciones nacionales, en un contexto en que debe recordarse que la harina de soja es la principal aportante de dólares a la balanza comercial argentina.

Molienda. Argentina viene perdiendo participación en la industrialización de soja a nivel mundial, y por eso se necesita mantener el diferencial arancelario para que mejorar la participación en la molienda global, afirma la BCR.

Guerra comercial. El conflicto comercial entre Estados Unidos y China traccionará más las compras de poroto de soja argentina a la nación oriental a expensas y en perjuicio de la industria de molienda local. Por otra parte, hace crecer a la industria oleaginosa de los competidores y la de países clientes de Argentina.

Impuestos. “La igualdad en las alícuotas de los derechos de exportación en los productos de la cadena de valor de la soja en Argentina obliga a tributar un mayor derecho de exportación en términos absolutos a las exportaciones de productos industrializados versus la exportación de grano tal cual, castigando así el agregado de valor en origen”, menciona la BCR. Y cita el ejemplo explicado en el tercer párrafo de esta nota.

Ingresos. Para la Bolsa rosarina, una mayor industrialización de la oleaginosa no es sólo una ventaja para las aceiteras, sino también para los productores y para la economía. “Las exportaciones de harinas y aceites dan una mayor estabilidad al mercado de cambios de la República Argentina al proveer divisas con una mayor estabilidad a lo largo del año. La industria oleaginosa argentina le permite al productor colocar mejor el grano afectado en su calidad por problemas climáticos (brotado o dañado). Fomentar la exportación del grano sin procesar puede hacer que el hombre y la mujer de campo tengan en el futuro mayores dificultades para vender el grano dañado o sufrir un castigo significativo en el precio por cuestiones de calidad”, explica el informe.

Siembra. Por último, la Bolsa sostiene que no debe soslayarse que el crecimiento de la industria sojera, gracias al escalonamiento arancelario, fue uno de los principales factores que impulsó el cultivo de soja en Argentina. La entidad piensa que si no se revierte el esquema arancelario vigente, se puede afectar la producción de la oleaginosa.

Por Redacción AGROVOZ especial para Clarín Rural

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