Miércoles ,21 noviembre 2018
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Cultivo de maíz en el NOA. Diagnóstico para Salta

Este trabajo recoge el análisis de una recorrida por los territorios de mayor producción asociada al cultivo de maíz, analizada bajo las ópticas de los técnicos de la EEA Salta, integrando los distintos saberes; y recogiendo la experiencia de los actores sociales vinculados. La idea es diagnosticar, dar una línea de base del cultivo maíz hoy, y poder a partir de esto, enfocar con más precisión las líneas de trabajo, los desarrollos estratégicos y vinculaciones para lograr impactos más sustantivos. Reconocemos en el maíz un cultivo maleable de gran potencial, que también se asocia a prácticas agrícolas sustentables y puede dar lugar al agregado de valor en origen como ningún otro. La premisa es apuntar siempre al paradigma de agricultura inteligente.

En Argentina la superficie destinada a la producción de cereales y oleaginosas se incrementó notablemente en la campaña 2010/2011: de 27 millones de hectáreas producidas en 2001 se alcanzaron 35 millones de hectáreas en producción en una década. El aumento en el precio de la soja a partir de 2006 fue el factor de esta expansión agrícola, que también favoreció el incremento de la superficie sembrada con maíz, debido a la necesidad de mantener la sostenibilidad productiva de los campos con un porcentaje de rotación con gramíneas. El maíz se convirtió así en el segundo cultivo más sembrado, con una relación de área de 4 hectáreas (ha) de soja por cada hectárea de maíz.

Con el avance de la frontera agrícola, el NOA y NEA ganaron más peso en hectáreas de maíz producido, lo que antes se limitaba solo a la zona núcleo o centro del país. Dicho avance resultó de la habilitación de nuevas superficies en zonas más cálidas, menos fértiles y más secas, características propias de estas regiones.

La expansión de la frontera agrícola hacia zonas más cálidas, menos fértiles y más secas se vio impulsada por los avances en genética, biotecnología y fitosanitarios, como así también tuvieron mucho impacto la siembra directa y la agricultura de precisión. La alta rentabilidad del commoditie soja fortaleció dicha expansión. En los últimos años se viene observando una mayor demanda nacional de alimentos balanceados por parte del sector pecuario (bovino, porcino y aviar), aumento en el consumo de los productos de las moliendas húmeda y seca, y de los biocombustibles, proceso que puede favorecer a la cadena de maíz para el NOA y NEA, zonas con desventajas competitivas con respecto a la zona núcleo.

En las Provincias de Salta y Jujuy se cultiva maíz desde la era pre-colombina, siendobase alimentaria de las culturas andinas, con granvariabilidad genética, que en muchos casos se encuentra conservada por el aislamiento geográfico.

Los maíces cultivados para el consumo o con destino industrial y que fueron producto del mejoramiento se desarrollaron en las zonas de llanura y pedemonte.

La siembra del cultivo de maíz se extiende de norte a sur entre las isohietas de los 900 a los 500 mm, en las zonas muy húmedas (900 mm anuales de precipitación), húmedas (900-700 mm anuales), subhúmedas (700-600 mm anuales) y semiáridas (600-500 mm anuales) según la distribución de áreas de producción de Vargas Gil y Nieva (2002). Son representativos de estas características ambientales, los territorios de Chaco Norte, que comprende el Dpto. Rivadavia, y el centro-este de los Dptos. Gral. San Martín y Orán; y Chaco Sur que incluye los Dptos. Anta, Metán, Rosario de la Frontera y La Candelaria, también la porción sur de los Dptos Orán y Rivadavia Banda Sur (figura 1 y 2 respectivamente), los cuales han sido evaluados desde distintos aspectos relacionados a la producción de maíz.

Enla campaña 2016/2017 se destinaron248.295 ha a la producción de maíz en la provincia de Salta,mientras que en Jujuy la superficie con este cultivo fue de 4670 ha. En la figura 3 se presenta el crecimiento de la superficie de maíz en Salta desde el año 1969 al 2017. Se observa que entre los años 1969 y 2010 la superficie se mantuvo por debajo de las 50.000 has, valor que se triplicó en la campaña 2010/2011 y a partir de entonces se mantuvo en crecimiento hasta alcanzar prácticamente las 300.000 ha. Estosincrementos se debieron a precios internacionales favorables y a los avances tecnológicos generados por la investigación y la extensión privado-pública. La superficie en rotación con maíz representa el 28% del área cultivada con cultivos extensivos de verano.  Si bien la proporción creció un 5% en relación a la campaña 2014/2015 (ProReNOA INTA) aún no se alcanza el piso mínimo del 30% en rotación de manera sostenida en el tiempo.

En la provincia de Salta, la mayor superficie sembrada con maíz corresponde al departamento de Anta (134.655 ha, campaña 2015/16), mientras que en los departamentos del Sur de la provincia (Rosario de la Frontera, Metán y La Candelaria) llegó a las 57.000 ha sembradas.En el norte de la provincia, el maíz se siembra en los departamentosdeOrán y San Martín. En la campaña 2015/2016 la superficie sembrada con maíz alcanzó las 67.740 ha, valor que duplica el valor habitual de 30.000 ha (ProReNOA INTA).

Se estima que en la última campaña (2017/2018) se sembraron 80.000 ha en Anta, alrededor de 45.000 ha en el Sur de Salta y 37.000 ha en el Norte. En algunas zonas, tal es el caso de Anta las precipitaciones fueron escasas y tardías, lo que provocó la demora de la siembra y como consecuencia la disminución de la superficie sembrada.

La figura 4 muestra el aumento de los rendimientos promedio por unidad de superficie, y si bien a partir del año 2010 el valor promedio alcanza las 5t/ha, aún se encuentran por debajo del potencial de rendimiento de los materiales sembrados. En la figura 5 se observa que la producción provincial (t) fue en aumento, más marcado a partir del año 2010. Este incremento sustancial estaría explicado mayormente por la expansión de la superficie, ya que los rendimientos se mantuvieron estables en ese intervalo de tiempo.

Situación actual del cultivo de maíz

Para conocerla condición actual del cultivo de maízcomo parte de los diferentes sistemas productivos y su potencial como eje de desarrollo local,se realizaron entrevistas a comercializadores, prestadores de servicios, acopios y productores de los departamentos Anta, Orán y Gral. San Martín, debido a que son las áreas con mayor porcentaje de siembra de este cultivo.

El maíz forma parte del esquema productivo en el norte del país por ser la alternativa de rotación para los cultivos de soja y poroto, no tiene el grado de adopción recomendable (40-50%)desde el punto de vista de la sustentabilidad ambiental, por razones coyunturales y estructurales. Dentro de lo coyuntural puede mencionarse las fluctuaciones en los precios internacionales y las retenciones que gravan la exportación del grano. La cuestión estructural es la distancia a los puertos y el hecho de que el traslado de granos se hace por la red vial, que se traduce en precios de flete del orden de los U$S 70-80/t (agosto 2016) que representa el 50 % del valor de la producción bruta. A estas razones coyunturales y estructurales se añade el hecho que este cultivo, en muchos casos, se produce en áreas que no satisfacen las necesidades ambientales de la genética disponible o en aquellos casos donde la oferta ambiental es adecuada, la tecnología empleada no ha sido suficientemente desarrollada.

A pesar de estas condiciones que le quitan rentabilidad, las personas entrevistadas consideran que el maíz se siembra porque la tecnología que tienen los híbridos, de resistencias a plagas y herbicidas, les permite simplificar el manejo de los campos y reducir el costo de producción (menores insumos) y mantener la rotación con gramíneas.

En las campañas 2015/2016 y 2016/2017la siembra de mayor superficie con maíz se vio favorecida por cuestiones comerciales tales como los precios internacionales y la reducción de las retenciones a la exportación (20%), que compensaron el quebranto económico de campañas anteriores.  Por otro lado, en la campañadel año2015/2016 se concretaron ventas a países limítrofes, como Bolivia, que pagó precios de $2.000 a $2.400/t (2016), competitivos con respecto al precio pagado en puerto de Rosario ($2.250 a $2.350) por el ahorro en flete.

Las mismas razones que hacen perder rentabilidad al cultivo de maíz podrían ser la causa del incremento del esquema de rotación con esta gramínea, frente a la oportunidad de agregar valor del grano de maíz mediante su transformación en proteína animal y/o energías no convencionales.

1.1.1        Manejo agronómico del cultivo

El maíz en el norte argentino se siembra principalmente en condiciones de secano, a partir del 15 de diciembre hasta el 10 de febrero. Tanto en los departamentos del norte como en Anta, Metan y Rosario de la Frontera, el mayor porcentaje de siembra se concentra entre el 5 y el 15 de enero.

El sistema de siembra directa incluye tres componentes fundamentales: rotación, cobertura y fertilización. Si bien, el cultivo de maíz se implanta sin laboreo con sembradoras específicas, en razón de sus menores costos y mejor aprovechamiento de la fecha óptima de siembra, no se aplican en mayor medida el empleo de las rotaciones, ni los cultivos de cobertura y fertilizantes, por lo tanto no se aprovecha el potencial de la siembra directa.

Las sembradoras están equipadas con alto nivel tecnológico, es muy frecuente encontrar equipos con distribución neumática y dosificación variable. Predominan sembradoras de gran ancho de labor (con al menos 16metros). La distancia entre líneas de siembra se generalizó en 52,5 cm. La densidad de siembra en los departamentos de San Martín y Orán es de 57.000-58.000 plantas/ha mientras que en el departamento de Anta la tendencia es reducir la densidad a 46.000 plantas/ha.

En Anta, sólo se fertilizan el 5% de los campos de la zona, se aplican fertilizantes sólidos y últimamente se realizan pruebas con fertilizantes líquidos. Las respuestas a la fertilización bajo condiciones de secano, fueron aleatorias y de poca magnitud. Esto, sumado a la falta de ensayos para definir nutrientes necesarios, fuentes, dosis, momentos óptimos en base a disponibilidad hídrica, y al bajo retorno a la inversión, no alientan al incremento de esta práctica. Es necesario realizar estudios teniendo en cuenta los cultivos de mayor rentabilidad, la heterogeneidad de suelos de la región y las condiciones de humedad en el perfil del suelo para que esta práctica sea eficiente y rentable.

La cosecha de maíz se inicia cuando el cultivo perdió humedad de manera natural y alcanza un tenor del 13-14 % que es el porcentaje de humedad de recibo. Esta práctica explica que en algunas zonas, las pérdidas de cosecha superen los 300 Kg/ha, siendo la tolerancia sugerida por INTA de 150 Kg/ha. Las razones para comenzar la cosecha con un tenor tan bajo de humedad cuando lo deseable sería cosechar con 18-20%, son por un lado la escasa infraestructura de secado y el impacto del costo de secado sobre el precio final del producto y por otro lado, que la disponibilidad de cosechadoras para la trilla de maíz depende de la  finalización de la cosecha de soja en la zona o de la llegada de contratistas provenientes de la zona centro y sur del país, una vez que terminaron la cosecha en dichas zonas.

La superficie destinada a la producción de granos en Salta, de casi 400.000 ha, se distribuye entre 590 productores aproximadamente (comunicación personal, Coordinadores de Proyectos Territoriales), de éstos, sólo 17 productores poseen cosechadoras propias y sólo hay tres contratistas locales. Las empresas comercializadoras de maquinaria y repuestos expresaron que lo que le quita rentabilidad a la operación de cosecha es la falta de mantenimientos de rutina, de manera que cuando la maquinaria se daña el costo de reparación es alto y mucho mayor que el costo que implicara el mantenimiento, a lo que se suma la merma del tiempo operativo.

Las cosechadoras empleadas (maxi cosechadoras) tienen un alto grado de tecnología en equipamiento, con predominancia de trilla de flujo axial. Se observaron cabezales maiceros con la posibilidad de ajustar el número de surcos y mayores anchos de labor, como así también cosechadoras equipadas con monitores de rendimiento. Se utilizan velocidades de avance apropiadas entre 7 y 8 km/h, que reducen las pérdidas por cabezal, y se desarrolla la cosecha en momentos más adecuados del día, evitando las horas de mayor temperatura y de menor humedad relativa ambiente.

La tecnología disponible en las cosechadoras, como es el caso de los monitores de rendimiento, permite obtener información muy valiosa que muchas veces no se genera adecuadamente o si se genera, no se utiliza para tomar decisiones de manejo. Las causas de la no obtención de la información de cosecha puede deberse a negligencias o desconocimiento en la calibración y el mantenimiento de los sensores (fallas en los sensores y falta de repuestos). Un factor clave en este sentido es que los contratistas no cobran un precio diferencial por este servicio, sino que su retribución está en relación al número de hectáreas cosechadas.

Híbridos más utilizados en Salta y Jujuy.

En Anta se sembraron durante la campaña 2015/2016, 110.000 ha de maíz dentado o común y en el norte casi la totalidad del área sembrada correspondió a esta variedad. Además, se siembran especialidades (maíz Flint, Pro-Ave y pisingallo), en Anta la superficie oscila entre 13.000 y 15.000 ha y en el norte alrededor de 5.000 ha.

El destino del maíz común (amarillo), es el consumo fresco, feed lot y molienda húmeda. Se utilizan híbridos de maíz con genética tropical y templada, los materiales templados si bien tienen mayor potencial de rendimiento presentan problemas de enfermedades en hojas. Los planes de mejora de la mayoría de los semilleros están orientados al cruzamiento de tropical por templado. Se tiende a sembrar híbridos de ciclo más corto para obtener mejor calidad de grano. Muchos de los materiales empleados son genéticamente modificados.

En Anta, Rosario de la Frontera y Metán, en general se puede decir que el 30% de los materiales empleados son maíces templados y el 70% son tropicales, en esta última categoría se incluye a los materiales tropical x templado.

Los materiales templados más difundidos en la zona son: DK 747, DK 7210 y DK 190 (Dekalb) y D510 (Dow). Los híbridos tropicales empleados son: DK 390, DK 7910 y DK 922 (Dekalb), SYN 139 Viptera 3 y SYN 132 TDMax (Syngenta). Los materiales tropical x templado son: D 562, SYN 128 Viptera, SYN 128 TDMax, Syn 126 TDMax.

En el norte, en los departamentos San Martín y Rivadavia el 20% de la superficie está sembrada con materiales templados y el 80% con materiales tropicales. Los híbridos tropicales más usados son DK 7910 (tropical x templado) y dos nuevos materiales 7210 y 7310 y 120 Power Core.

Especialidades.

1)

Maíz Pro-Ave: son maíces templados con genética Bt, también se está trabajando en cruzamientos de tropical x templado. En general son híbridos susceptibles a enfermedades. Se destina para la alimentación de cerdos y pollos. Es demandado por Asia y paga una prima de U$S 7/t.

2)

Maíz Flint-colorado: a nivel nacional se producen 30.000 ha, de las cuales el 50% se concentra en Salta. Los materiales empleados son tropicales y templados, no genéticamente modificados. Los más difundidos son los híbridos tropicales que se caracterizan por grano chico y pericarpio más voluminoso: NT228 y NT 333, con potencial de rendimiento de 7 t/ha. Solamente 4 establecimientos se dedican a este tipo comercial con un manejo relativamente más eficiente.

Los principales compradores son Inglaterra y Japón. El destino de estos granos es la elaboración de cereales para desayuno y molienda seca, la condición de recepción es con 17-18% de humedad.

3)

Pisingallo: En los departamentos de San Marín, Orán y Anta se cultivan aproximadamente 10.000 ha de esta especialidad, la cual requiere tratamiento especial para conservar la calidad del grano.

Manejo de plagas, enfermedades y malezas.

La adopción de híbridos genéticamente modificados (MG) hizo que el manejo de los campos se simplificase al punto de dejar de lado algunas de las Buenas Prácticas Agrícolas como el manejo integrado de plagas, enfermedades y malezas que están relacionadas con prácticas sustentables.

a)

Plagas insectiles.

En el estadío de siembra a plántula se pueden presentar daños causados por gusano grasiento (Agrotis ipsilon sp), gusano cortador (Dilobobderus abderus) y gusano alambre (Conoderus sp).

En el estadío vegetativo las principales plagas del orden lepidópteros en el norte son el cogollero del maíz u oruga militar tardía Spodoptera frugiperda (Lep.: Noctuidae), el barrenador del tallo (Diatraea Sacharalis) y barrenador menor (Elasmopalpus lignosellus).

Durante el período reproductivo se ve afectado por la oruga de la espiga (Heliothis o Helicoverpa zea) y el barrenador del tallo. También en este estadío sufre daños por chinche verde (Nezara viridula) y siete de oro (Astylusatromaculatus).

El problema del cogollero se redujo desde el año 1999 aproximadamente con el empleo de los híbridos Bt, pero no se respetó la recomendación de siembra de refugios. Enmuchos casos se considera que su implementación es compleja, asimismo, los entrevistados señalan que, en caso de querer implementar su uso, no se consigue oferta de maíces convencionales (materiales sin modificación genética) para sembrar. En algunos casos, los productores realizan dos aplicaciones de insecticidas de tipo preventivo durante la campaña.

En cuanto a los híbridos transgénicos (MG®, Agrisure® TD/TG, Agrisure Viptera®, Herculex ®, VT Triple pro®, PowerCore®) poseen control sobre las plagas objetivos. Algunos eventos de maíz MG se presentan con la característica de tolerancia a herbicidas (Glufosinato de amonio o glifosato), esto se denomina eventos apilados.

En muchos casos, debido a los bajos precios del maíz se siembran maíces Bt de segunda generación (F2) (comúnmente llamados Betitos) de manera de mantener los campos limpios. El precio del maíz en los mercados define los híbridos a sembrar, cuanto mayor es el precio menor recurrencia a maíces “Betitos”.

En Anta, en la campaña 2016/2017 se incorporó un nuevo híbrido, 538 Power Corn que presenta ocho genes apilados (algunos para el control de Diabrotica speciosa aunque en el norte argentino esta plaga no representa un problema). Tampoco realizan los refugios suficientes con maíces convencionales, al igual que en la zona norte.

También de reportaron algunos daños en la calidad de las semillas por chinche de los cuernitos Dichelops furcatus(Hemiptera: Pentatomidae), plaga que también afecta al cultivo en los primeros estadios de crecimiento vegetativo, en particular en aquellos lotes en los que no se hizo un buen control de malezas (Grupo Lajitas, 2010).

Un aspecto observado muy preocupante es el quiebre de la resistencia en algunos materiales de maíces Bt, situación también observada en el norte. Los semilleros hacen las recomendaciones de siembra del refugio (hasta 20 % de la superficie) y su manejo, sin embargo los productores señalan que la logística es complicada y por ejemplo en Anta, siembran los refugios con la modalidad de lotes completos y no de acuerdo a los diseños sugeridos. Cabe señalar que se realizan aplicaciones químicas en los refugios.

b)

Malezas

La adopción de soja y maíces con resistencia a glifosato hizo que las prácticas se simplificasen al uso de unos pocos grupos de herbicidas para el manejo de malezas.

Los barbechos se basaron en el empleo de glifosato combinado con 2,4 D y en post emergencia también se aplicaba el glifosato.Como consecuencia de esto, en el año 2004/2005 se detectaron los primeros biotipos de sorgo (Sorghum halepensis) resistentes al glifosato en campos de los departamentos del norte de la provincia de Salta. A partir de ese momento se empezaron a detectar otras malezas resistentes a glifosato, como es el caso deEchinocloa colonaEleusine indica y Digitaria insularis entre las gramíneas y dentro de las malezas de hoja ancha, año a año cobran importancia Amaranthus quitensis y Amaranthus palmieri. En el departamento de Anta se detectó resistencia a herbicidas ALS en Conyza spa herbicidas ALS.

En los últimos años (a partir de la campaña 2012/2013)también se observó tolerancia al glufosinato en gramíneas como Clhoris sp, Triclhoris sp y Pappophorum sp. y en malezas de hoja ancha: Borreria sp, Commelina sp yGomphrena perennis, Gomphrena. pulchella y Gomphrena sp.

Cada establecimiento utiliza su propia estrategia de manejo con resultados diversos. Se observa la necesidad urgente de abordar esta temática a fin de coordinar un manejo más integral y sustentable.

c)

Enfermedades.

A campo los híbridos templados son los que manifiestan enfermedades de hoja, causada por hongos pero que no revisten serias consecuencias. Las principales enfermedades observadas son tizón foliar (Helminthosporiumturcicum), carbón común (Ustilago maydis), roya común (Puccinia sorghi) y podredumbre del tallo (Diplodiamaydis).

La enfermedad más severa es la fusariosis o podredumbre seca de la base del tallo y grano (Fusarium verticilloidesFgraminearum) causadas por estrés hídrico, excesos o carencia de nutrientes, o lesiones causadas por orugas. Los problemas causados por esta enfermedad se expresan en el almacenamiento de los granos.

Otra enfermedad que apareció en las campañas 2005/2006 y 2006/2007 fue el mal de Río IV, transmitida por la chicharrita (Delphacodes kuschelli) que transmite el virus Fijivirus subgrupo II.

Las enfermedades en el almacenamiento de los granos son más frecuentes en los departamentos del sur y este de la provincia.

El daño se inicia en el campo, cuando ocurren situaciones de estrés térmico durante la polinización o estrés hídrico en el llenado de granos. Los hongos que ingresaron por los estigmas o heridas en la cubierta de los granos, una vez almacenados pueden desarrollarse bajo condiciones de temperaturas templadas y alta humedad relativa, y existe el riesgo de producción de micotoxinas. Dentro de las micotoxinas, la más importante en el NOA porque representa el 90 % de las identificadas, es la fumonisina, causada por Fusarium verticillioides, se encontró en concentraciones de 3,63 ppm, valor muy próximo al de la tolerancia establecido a nivel mundial. Le siguen en importancia las aflatoxinas (producidas por Aspergillus sp.) y DON y ZEA causadas por Fusarium graminearum.

Una vez que aparecen las micotoxinas en el almacenamiento, las mismas no pueden eliminarse por métodos físicos, químicos ni térmicos, simplemente puede recurrirse a la mezcla de granos enfermos con lotes de granos sanos para bajar su proporción relativa. Estos metabolitos tóxicos impactan negativamente en la salud humana y animal a nivel cancerígeno, abortivo y depresivo de funciones vitales, lo cual limita el ingreso a mercados de exportación (Cocconcelli, 2016). En el sector de la poscosecha se observa con creciente preocupación la presencia de micotoxinas y se está comenzando a trabajar en la prevención de la aparición de las mismas.

1.1.1        Poscosecha.

La calidad del grano que se destinará a consumo o a industria debe ser preservada luego de la cosecha. Para la conservación se tienen en cuenta los procesos fisiológicos de los granos en relación al ambiente donde se almacenan.

Uno de los sistemas de almacenamiento que contribuyó al desarrollo agrícola de la región fue el silobolsa, el cual permite almacenar el grano en el campo hasta el momento de la comercialización (desarmado y carga inmediata de camiones) o hasta su proceso o acopio definitivo (en silos de chapa). En el NOA se almacenan en silo bolsa 422.000 t, que representan el 63 % del total producido de maíz (INTA, 2014). En términos generales esta tecnología es conocida por los usuarios y se realiza teniendo en cuenta las premisas básicas, aunque el monitoreo frecuente no está ampliamente difundido entre los productores pero sí en las plantas de acopio. Un aspecto clave es su orientación norte – sur la cual no es respetada en el 40% de los casos.

El maíz también se almacena en silos convencionales de chapa por períodos cortos, de 3 a 6 meses, en pocas ocasiones llegan a 12 meses. En Anta la capacidad de almacenamiento promedio en las plantas de acopio es de 35.000 t; el 47 % del total de plantas corresponde a plantas pequeñas (hasta 10.000 t), 27 % son medianas (10.000 a 50.000 t) y las plantas muy grandes (que pueden almacenar más de 100.000 t) solo representan el 20%. En el norte las plantas de almacenamiento de maíz son de poco volumen, no superiores a 5.000 t por planta (INTA, 2014).

El volumen promedio de granos recibidos por año es de 39.000 t, constituidos principalmente por soja (43%) maíz (43%) y trigo (14%).

La antigüedad promedio de las plantas de acopio es entre 10 y 30 años. El 67% de las plantas proyectan ampliarse, el 29% de ellas con el objeto de agregar valor a los granos: la totalidad pretenden obtener equipamiento para el procesamiento industrial y la mitad de ellas enfocan estas ampliaciones a la producción animal. En estas plantas de acopio, solo el 27% emplea el silobolsa como pulmón de almacenamiento, y tienen la precaución de preparar el terreno antes de armar la bolsa, monitorear la evolución de la calidad del grano y proteger las bolsas de los ataques de animales y aves.

Las plantas tienen tecnología apropiada según las exigencias, cuentan con balanza de recepción electrónica (93%), calador manual (74%) y rampa hidráulica (80%). Sólo el 15% no posee laboratorio de calidad y terceriza el servicio. La noria de recepción presenta una capacidad promedio de 1.671 t/h. El 80% de las plantas presenta algún sistema de limpieza de granos, donde se limpia el 84% de maíz y el 60% de soja.

Como se mencionó anteriormente, solo el 27% de las acopiadoras posee secadoras, se seca sólo el 20 % del maíz recibido con una capacidad promedio de proceso de 102 t/h. Las secadoras tienen en promedio menos de 15 años lo que muestra una tendencia de incorporar tal equipamiento en los últimos años, y que responde al tratamiento más exigente de los materiales y su manejo (grano húmedo).

El acondicionamiento del maíz (humedad y temperatura) en silos convencionales se realiza con aireación en el 67% de los casos, de los cuales solo el 13% está automatizada (los ventiladores se encienden solos en función de las condiciones ambientales externas). Apenas el 13% de los silos cuenta con termometría para el monitoreo de la temperatura en su interior.

Los problemas destacados por los encargados de las plantas son: pérdidas en el almacenamiento por la actividad de insectos plagas de poscosecha (80%), calentamiento y mal olor por hongos, producción de micotoxinas (al 20% de las plantas le solicitaron análisis de micotoxinas en los últimos años) y la atención que deben prestar al uso de insecticidas y sus residuos. En el 70% de las plantas la cercanía de viviendas y la emisión de polvo también constituyen un problema relevante (INTA, 2014).

El 95% de las plantas realiza control de roedores con cebos y el 87% controla insectos con fumigantes autorizados La humedad de grano inicial de almacenamiento no supera el 14,5%-15% en todos los tipos comerciales producidos y en ambos sistemas de almacenamiento (silobolsa y silo de chapa) con lo cual se puede estimar un tiempo de almacenaje seguro de 5 a 6 meses, el cual disminuye en función del contenido de material extraño, granos partidos y las condiciones sanitarias de los granos.

1.1.2        Valor Agregado de maíz (VAO)

El concepto de valor agregado en el maíz comprende al eslabón primario y a la etapa de industrialización. En el eslabón primario agregamos valor cuando se usan de manera eficiente los recursos para la obtención de granos de calidad, con alto rendimiento y con cuidado del ambiente. El grano de calidad luego mejora su valor a través de distintos procesos industriales de transformación.

El maíz es un cultivo muy versátil porque no sólo sirve para el consumo directo sino que puede ser transformado en alimentos (harinas, sémolas, cereales para desayuno, aceites), energía (biocombustibles y bioelectricidad), biomateriales e incluso los subproductos de estos procesos pueden volver al eslabón primario como fertilizantes orgánicos.

Tipos de industrialización del maíz (INTA, 2013)

A.    Industria del alimento animal: se obtiene maíz molido, maíz flakes y extrusado.

B.     Industrias extractivas:

a.       Molienda seca: el grano puede entrar a un proceso de molienda previo al proceso de transformación en Etanol, los coproductos de este proceso son la burlanda húmeda, burlanda seca y anhídrido carbónico. Bien el grano a través de la molienda seca se puede convertir en polenta, harina, sémola, snacks, sopas y cereales para desayuno (flakes, inflados y extrusados) con dos coproductos que son el germen de maíz y el aceite.

b.      Molienda húmeda: en un proceso industrial más complejo y costoso el maíz se transforma en almidón de maíz, del cual se obtiene jarabe de maíz de alta fructosa, glucosa, jarabes, caramelo, maltodextrinas, almidones modificados, maicena, bioplásticos y anhídrido carbónico. Los coproductos obtenidos son el germen de maíz, el gluten feed y el gluten meal.

C.     Otra alternativa que tiene el almidón obtenido de la molienda húmeda es el bioetanol, aunque con menor rendimiento por tonelada de grano.

D.    Cogeneración de energía: biogás.

E.    De las fuentes alternativas y renovables, los biocombustibles en nuestro país juegan con ventaja. Estos –entendidos como combustibles obtenidos a partir de biomasa– aparecen como nuevos clusters productivos, introduciendo los espacios agrícolas en la actividad energética. En 2017 el 59% de bioetanol se producía con maíz y el 41% con derivados de caña de azúcar. Internamente, el contenido de bioteanol en naftas subió del 10 al 12%, lo que significa un aumento de unos 160.000 m3 más sobre los que se venían usando hasta el año 2016 (830.000 mde etanol).

Como negocio, según los expertos, ya sea enetanolde caña o de maíz las inversiones para esta actividad van a seguir. “En nuestro sector estamos en condiciones de invertir más de 400 millones de dólares para duplicar nuestra producción en un período de 4 a 5 años si el gobierno decide aumentar el corte a 15% o a 26%, como nuestros vecinos de Brasil y Paraguay respectivamente, o introduciendo los autos flex;”, estimó Patrick Adam, Director Ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz (NextFuel, 2016).

Tabla 2. Producción de bioetanol (metros cúbicos) según insumo utilizado en Argentina. (INDEC, 2016)

En efecto, existen proyectos en cada zona objetivo. En el Ingenio El Tabacal (Orán) montó una planta destiladora dual con el propósito de efectuar contratos con productores de granos y caña de azúcar para la producción de alcohol, y con vistas de incorporar, en los próximos dos años, el cultivo de maíz en el esquema propio de producción. Al año 2016la planta aún no estaba en funcionamiento debido a que la provincia de Salta no recibió el cupo necesario para la incorporación de esta producción y su posterior agregado a las naftas comunes (conocido como “corte”). Esta problemática también afecta al proyecto generado en Anta, donde un grupo de empresarios crearon un proyecto con el nombre INDAGRO, cuyo objetivo es abastecer la destilería con el maíz producido en las zonas este y sur de Salta. Asimismo, en el departamento Anta se analizan futuros proyectos de concreción. Actores del sector consideran como problemática el tamaño necesario de las destilerías y los requerimientos de agua para el proceso (alrededor de 30 mil litros de agua por tonelada de maíz).

Las provincias de Salta y Jujuy principalmente destinan el grano de maíz para alimentar de forma directa al ganado bovino, porcino y aviar, convirtiéndose de esta manera en proteína animal (carne o leche); hasta ahora se tiene registro de dos molinos de molienda seca, uno elabora harinas y el otro produce snacks y cereales para desayuno.

El promedio de producción de las tres últimas campañas (2013/2014, 2014/2015, 2015/2016) fue de aproximadamente 1,5 millones de toneladas, de las cuales en Salta se destinan a algunos de estos tipos de transformación un poco más del 10 % del maíz producido. En la tabla 3 se indica el volumen de grano transformado en el NOA en el año 2009 y la incidencia de Salta en ese año, y el incremento en el año 2015 (IERAL, 2011; De Simone y Martorell, 2017).

1.1         Perspectiva de los actores del sector

De acuerdo con diferentes talleres focalizados en el VAO surgen los siguientes factores como interrogantes principales:

Consideran que el maíz juega un rol importante para sumar a la sustentabilidad de la soja y el poroto (como alternativa de rotación) y además puede emplearse como fuente de alimentación animal (ya sea de manera directa o a través de su industrialización). Este último factor sería la alternativa para contrarrestar el efecto negativo del flete de larga distancia a los puertos. Esto considerado desde la transformación en origen del maíz en proteína animal: carne de pollos, cerdos y bovinos, también en la producción de leche y huevos. Esta situación representa una oportunidad de producir para satisfacer la demanda local, por ejemplo Salta importa 17,6 mil t/año de carne vacuna, 124.10⁴ millones de litros de leche bovina/año, 1,2 mil t/año de carne de cerdos y 33 mil t/año de carne de pollo. En Jujuy: 31,4 mil t/año de carne vacuna, 21.10⁴ millones de litros de leche bovina/año, 6,8 mil t/año de carne de cerdos, 22 mil t/año de carne de pollo y 84.10⁴ unidades/año de huevos (De Simone y Martorell, 2017)

El agregado de valor sería una herramienta para desarrollar los territorios porque genera empleo genuino, por otra parte la mayor rentabilidad estimula a aplicar mayor tecnología y eficiencia de producción y permite planificar la producción a largo plazo de manera más integrada y no sólo pensar en producir materia prima para exportar.

Las personas entrevistadas destacaron que existen limitaciones para el agregado de valor al maíz: entre ellas se mencionaron la falta de política para el desarrollo y el desconocimiento sobre los productos y procesos del entramado de maíz por parte de los generadores de políticas públicas, la falta de información general sobre comercialización y demandas de productos, como así también la necesidad de políticas de largo plazo y reglas concretas y perdurables de producción, comercialización y ordenamiento territorial.

Los entrevistados también consideraron que es prioritaria la articulación de las instituciones públicas y el gobierno con el sector privado para un trabajo conjunto (planificación, proyectos, educación, estructuras, asociativismo).

1.2         Gestión de los Recursos Ambientales

En el NOA los conceptos ambientales de manejo en la empresa agropecuaria no están del todo presentes. Si bien algunos asesores, proveedores de agroquímicos, entre otros, manejan claramente nociones de ambientes existentes y zonas agroecológicas en las que intervienen, fallan determinados registros como ser:

1.    Consideración de las características climáticas y de la heterogeneidad de los suelos producto de los procesos de formación del mismo en relación con la morfología No hay seguimiento de las características de los recursos naturales y sus respuestas ante el uso de la tierra.

2.    Se observan pocos establecimientos con un detalle sistematizado del manejo y uso de la tierra por actividad/emprendimiento. Los registros de más de una o dos campañas parecen ser difíciles de encontrar, por ejemplo: datos de rotaciones, manejos, prácticas culturales o de sistematización, aplicaciones químicas, etc. El mayor problema asociado a estas ausencias es la poca capacidad de manejo consciente: agricultura según los recursos naturales existentes y propuestas de monitoreo para ajustes en los usos o formas de manejo.

Es fundamental reforzar la idea (aunque ya existente) de recursos limitados y el desgaste de estos. La agricultura como sistema antrópico tiene inputs, outputs y relaciones. Muchos de los inputs provienen del sistema natural. Para que los servicios ecosistémicos estén disponibles, sus componentes deben estar presentes en proporciones que deben ser determinadas (a través de métodos directos o por estimaciones asociadas). Esto da pie al desarrollo y ajuste de herramientas de gestión ambiental, que son la forma de encausar la información que puede venir del análisis de recursos per se (ejemplo: análisis de suelos) del manejo (siembra, rotaciones) como también de la tecnología (monitores de rendimiento) entre otros. Muchos ambientes del NOA manifiestan síntomas de alta presión de uso y, en muchos casos, al límite de su capacidad de carga.

La posibilidad de monitorear y medir la performance agrícola – agropecuaria como sistema ambiental (entiéndase recursos naturales, prácticas agrícolas, manejo integrado de plagas, mercados, impacto social) evidencia beneficios que pueden reflejarse en toda la cadena productiva, desde la siembra hasta las posibilidades de valor agregado en origen, como también en la conquista de nuevos nichos de mercado.

Es imperioso abordar el tema de malezas resistentes y estrategias para generar coberturas, con un enfoque sistémico, y un manejo más amplio. El problema de malezas se focaliza en la detección de quiebre de resistencias de algunas especies debido a su control exclusivamente mediante agroquímicos. Es necesario pensar alternativas de manejo, que incluya no sólo la rotación sino también la implantación de cultivos de cobertura, por cuanto ayudan a evitar la erosión, contribuyen a la fijación de carbono y al balance hídrico de los suelos.

Otro aspecto a considerar son los residuos generados por parte de la actividad agropecuaria, los cuales son plausibles de ser tratados y reconvertidos en energía, fertilizantes, etc. El desarrollo tecnológico en muchos casos existe, y es necesario darlo a conocer e impulsar su adaptación y adopción, en especial para la actividad pecuaria intensiva que en esta zona promete crecer a pasos agigantados. Por otra parte, en el departamento de Anta se observó en determinados casos una agricultura más eficiente en el manejo de los input, que se posiciona y demanda cuestiones más específicas. Estos establecimientos consideran la trazabilidad, el seguimiento de los productos y el acceso a nuevos mercados. Hasta el momento se trabaja en la inocuidad y la certificación de maíces liberados de agroquímicos en casos muy puntuales, con expectativas de poder llegar a certificar calidad ambiental en el futuro (con protocolos ISO o IRAM).

Con información precisa obtenida a través de todas las metodologías existentes y disponibles será factible decidir de manera más lógica, y sin conjeturas, el uso de los recursos para que la agricultura sea sustentable.

1.3         Consideraciones finales

Es necesario desarrollar un protocolo integral de agricultura sustentable. El maíz, las rotaciones, los análisis de los recursos naturales involucrados (suelo, agua, desechos, etc.) deben poder reflejar la relación de trade off entre el ambiente y la agricultura. Mientras se tenga información certera de cuales han sido las formas de uso y cuales las respuestas o los recursos consumidos y el estado de los mismos, se podrán establecer maneras más inteligentes de trabajo y uso.

Este tipo de desarrollos involucra cuestiones técnicas y tecnológicas (desde el análisis de suelo y la interpretación de los resultados más allá del contenido en materia orgánica, hasta la información de las máquinas precisas) para el planteo adaptativo de las formas de producción, con un horizonte de mediano a largo plazo y réditos, no tan solo económicos sino también ambientales y sociales. En la actualidad el rendimiento obtenido es menor al potencial genético de los híbridos utilizados, ello significa que el manejo tecnológico antes aludido, la degradación ambiental y la producción de maíz en áreas de bajo potencial imponen techos a los rendimientos. En consecuencia corresponde analizar si el manejo productivo actual es sustentable (económico, social y ambiental), vale decir si la región practica una agricultura inteligente.

Para integrar la producción con la gestión inteligente de los recursos ambientales es fundamental considerar las economías regionales, nacionales e internacionales en un marco general de impulso. Esto favorecería el trazado de estrategias asociadas principalmente al valor agregado en origen, en las que podemos y deberíamos intervenir. Dicha intervención puede ser a través de la reutilización de residuos agropecuarios, los cultivos energéticos, desarrollos pecuarios intensivos, entre otros. Debe prestarse especial atención al hecho que los escenarios futuros pueden traer demandas tecnológicas asociadas a un sistema agrícola pensado y eficiente. Debemos integrar la visión de negocios, macro y microeconomía en las decisiones de investigación y desarrollo tecnológico para que podamos emplear la prospectiva como una herramienta de orientación y enfoque certero.

 

Fuente: INTA por Gabriela Valdez Naval, Adriana Iris Godoy, Ana Liliana Zelarayan, María Guillermina Socias, Mario Eduardo De Simone, José Peiretti.

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