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Dólares o pesos, el dilema para los inversores en los días que vienen

El análisis de qué gana con el movimiento de la inflación, la devaluación y la tasa será clave para definir la composición de las carteras y el porcentaje dado a cada moneda

mo en los viejos tiempos, una de las preguntas de los inversores vuelve a pasar por cuál es la combinación óptima entre pesos y dólar dentro de una cartera. Algunas de las opciones son 100% dólar, 70%-30%, o 50%-50%. Y para los más agresivos: 30%-70%.

La respuesta no es simple en la coyuntura actual y tendrá como primer paso la definición correcta del perfil de aversión al riesgo de cada uno. El segundo paso será el juego de probabilidades que se debe plantear sobre los diferentes escenarios posibles. Y en tercer lugar, entender que las estrategias estáticas no sirven. Se deberá jugar con la estacionalidad y volatilidad del tipo de cambio y las tasas, con las presiones sobre los precios, y con lo que marque la agenda política y monetaria.

Lógicamente, el análisis de qué le gana a qué en el movimiento entre inflación, devaluación y tasa es clave para definir la composición no solo en porcentaje, sino en plazos. Esta ecuación volvió a replantearse tras el cambio en la meta de inflación por parte del Poder Ejecutivo y la aceleración en el ritmo de devaluación primero, pero nuevamente lo hizo cuando el BCRA aplicó la estrategia de gradualismo ante expectativas de precios que se aceleraron y un tipo de cambio que parece encontrar de a poco cierta estabilidad. Así, en tan solo poco más de un mes las estrategias de carry trade pasaron de ser excelentes (y estar entre las mejores de 2017), a parecer heridas de muerte sobre finales de ese año, para nuevamente ganar atractivo, con ciertas reservas.

La semana que comienza dejará en este sentido una decisión importante. Una nueva licitación de letras enfrentará a los inversores a decidir si renuevan o no sus posiciones. El BCRA buscará renovar unos $400.000 millones, en seis letras con vencimientos que van de entre 35 y 273 días.

Pero lo importante apunta a cuál es el escenario probable en cuanto a rendimientos. La decisión del martes pasado -de solo recortar 75 puntos la tasa de referencia- puede ser acertada, por la moderación o el gradualismo aplicado. Más allá de las interpretaciones políticas variadas, la lectura del comunicado en el que se resalta el uso de la palabra “cautela” permitió despejar parte de la incertidumbre monetaria que en las últimas semanas presionó sobre la sensibilidad del dólar y las tasas.

El billete se reacomodó en las últimas ruedas, al igual que las tasas. El primero lo hizo marcando un valor piso mucho más alto que el de hace un mes, pero con un techo de corto determinado; mientras que las tasas parecen ganar estabilidad, aunque bastante por debajo de la licitación primaria de hace un mes.

En esa colocación, las tasas fueron de 28,75% anual para la más corta y 28,7% para la más larga, aplanando la pendiente de la curva, en una coyuntura donde el BCRA mantenía una meta de inflación del 10% para este año, proyectaba una inflación de diciembre alta (fue de 3,1%) y luchaba contra expectativas que se mantenían lejos de ese objetivo, ubicándose por arriba de 17%.

Hoy, la referencia para la colocación del martes próximo la ofrecen el mercado secundario y la decisión del BCRA de la semana que pasó. El viernes, las tasas cerraron en 27,3% a un plazo de poco más de un mes, y en 25,1% a más de 250 días. Tasas de entre 120 y 350 puntos más bajas que en la última licitación, ante una meta de inflación que se recalibró al 15%, pero con expectativas que subieron al 18,5 y al 19,5% anual.

Ahora, si bien es real que el diferencial entre el objetivo y las expectativas cayó y eso llevó al BCRA a justificar un recorte de tasas, los aumentos autorizados de precios regulados que presionarán sobre el primer cuatrimestre del año e incluso la inercia que cuesta vencer a la baja en la inflación núcleo, limitan una flexibilización mayor. Algo que juega a favor del atractivo de las Letras, y en especial si se combina con un escenario en el que por varios factores se puede proyectar cierta estabilidad en el tipo de cambio. En particular, las recomendaciones apuntan a la parte corta y a ir rolleando vencimientos, con rendimientos que se esperan por arriba del 27%.

Así, la tasa real sería positiva y le ganaría a la devaluación en los próximos meses.

Tasas de Lebacs

Luego del anuncio del cambio en las metas, las tasas cortas de Lebacs en el mercado cayeron hasta debajo del 26% anual

Las expectativas de devaluación en el mercado de futuros se ubican entre 24% y 20,2%a un año

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