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Los rindes se desmoronan, estimándose la producción de soja en 40 Mt y la de maíz en 32 Mt

Nuevos ajustes negativos ponen en jaque a los dos principales cultivos de Argentina. La soja retrocede en 6,5 Mt y el maíz en 3 Mt respecto de lo calculado en febrero.
 
La humedad siguió siendo insuficiente en los suelos, por lo que el cultivo de soja de primera siguió formando vainas y llenando sus granos en las peores condiciones. La ininterrumpida falta de agua que caracterizó al verano malograría poco más de 1 millón ha en soja. Se tratan en buena parte de cuadros de sojas de segunda. Tras el crecimiento del área triguera, la soja de segunda ocupa este año 4,2 M ha, o sea el 23% de las 18 M ha de la oleaginosa en Argentina. Y su fracaso productivo se hace sentir sobre los promedios, ya que en gran parte de la región pampeana se estiman rindes que podrían quedar por debajo de los 20 a 15 qq/ha.
A nivel provincial, las caídas que se estiman en los rindes en soja en estas últimas tres semanas son muy graves. Entre Ríos perdería casi 8 quintales y pasaría a 12,3 qq/ha. Córdoba con 5 quintales me-nos, obtendría 22,3 qq/ha, por lo que quedaría con 10 quintales menos que el año pasado. Santa Fe pierde 3,1 quintales y se estima ahora con 27,5 quintales. Buenos Aires también vuelve a retroceder. Ba-ja 2 quintales respecto de lo estimado en febrero y obtendría 24,4 qq/ha. Pero el norte del país podría quedar al margen de este gran contexto negativo. Hay buenas chances de que las lluvias lleguen en los próximos días las zonas productivas de Chaco y Santiago del Estero. Las lluvias podrían dejar acumulados que hasta podrían superar los 70 y 80 mm en los próximos tres días. De esta manera, llegarían en un momento crucial para la oleaginosa y sostendrían las expectativas provinciales que hoy están en torno a los 27 y 28 quintales, respectivamente.
 
Considerando los ajustes en las distintas áreas, se estima el rinde nacional promedio en 23,6 qq/ha, 3,2 quintales menos que en el informe anterior. Por lo tanto, la producción de soja se estima en 40 millones de toneladas.
 
También el maíz se ajusta con nuevos recortes. La estimación de producción pasa de 35 Mt a 32 Mt. En Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires se consolidan los mayores daños productivos. De todas formas, Santa Fe obtendría el mayor rinde provincial con 70 qq/ha de promedio, aunque pierde 5,6 quintales respecto de la cifra estimada en febrero. Buenos Aires le sigue con 63,2 qq/ha. Córdoba se es-tima con un rinde de 60,2 quintales. Estos 8 quintales menos respecto a hace un mes representan un gran golpe productivo, ya que repercuten en una merma de 2 Mt. Entre Ríos tambien refleja en el maíz la gran adversidad climática que ha sufrido. Refleja una caída de 12 quintales y un rinde provincial de 45 qq/ha.
 
La superficie total sembrada sigue sin cambios en 6,43 M de ha. El rinde de la campaña desciende 4,7 quintales respecto de lo estimado en febrero. El guarismo nacional se actualiza a 59,8 qq/ha. Se verificarán los rindes estimados y su tendencia cuando tome fuerza la cosecha Argentina.
 

Estimaciones de producción

Soja 2017/2018

La sequía que sigue en curso ha sido más grave que la que se desarrolló durante la campaña 2008/09. No sólo es mayor la cantidad de días que ha persistido en época evolutiva de los cultivos, sino que tambien ha sido mucho mayor cobertura. En el 2008/2009 había tomado a buena parte de la provincia de Buenos Ai-res y La Pampa, pero esta vez se ha expandido abarcando prácticamente a toda la región pampeana.
Durante febrero se acentúo el patrón deficitario. El auxilio que solía recibir la campaña en la tercera semana del mes, con lluvias importantes y generalizadas, sigue aún sin aparecer incluso ya estando finalizando la primera quincena de marzo del 2018. La falta de agua sigue protagonizando la campaña. Hubo zonas que han sido privilegiadas por el paso de algunos frentes pero los registros, en los mejores casos, apenas han pasado de los 60 mm. En las imágenes se muestra el nivel del impacto y el alcance de las lluvias en la comparativa de febrero 2018 vs febrero 2017 y más aún frente al segundo mes del 2016, en el que las lluvias eran tan volumétricas que le quedaba chica la escala de los 200 mm para poder ser representada. Las imágenes son gentileza de CCA (Consultora de Climatología Aplicada).
Durante los primeros días de marzo tampoco hubo cambios significativos. Nuevos frentes promovieron nuevas inestabilidades, que más allá de aumentar la nubosidad no han alterado la baja oferta de agua que ha caracterizado esta campaña. Chaparrones y tormentas a escalas reducidas se han seguido repitiendo en lo que va en estas semanas de marzo.
Por eso en este contexto es importante destacar que hay nuevas lluvias que se están desplegando en estos días en el norte argentino. Es fundamental que ocurran para mantener los guarismos de producción y los buenos rindes que se estiman en el NOA y NEA. La región central también tiene buenas chances de recibir precipitaciones generalizadas en torno a los 20 a 30 mm pero llegan demasiado tarde para tener un efecto positivo en los cuadros.
La soja de primera en las principales provincias productoras ha tenido graves problemas esta campaña. Si bien alcanzó a desarrollarse por las reservas de agua, los síntomas por estrés termo hídrico se han acentua-do en las etapas más críticas del cultivo. Esto ha sido un hecho generalizado en la región pampeana, aun-que se puedan encontrar corredores en los que las lluvias han dejado mejores montos que han contribuido a mantener mejores expectativas productivas. La cosecha es aún muy incipiente pero empieza a revelar lotes arrebatados, con muchas variaciones de rindes y promedios zonales bajos. Aparte, en buena parte de la región pampeana las siembras de soja de segunda fracasaron en su productividad. Los signos de estrés van desde stands muy desparejos en su tamaño, manchoneos de plantas muy afectadas y/o directamente muer-tas. Gran parte de los lotes no lograron cerrar el entresurco. Quedaron muy desparejos, fructificando con bajo número de nudos, marcada perdida en el número de chauchas y granos pequeños. La condición regular y mala domina. La gran cantidad de flores y vainas abortadas remite a rindes que quedarán por debajo de los 20 a 15 qq/ha. También se advierte que será una campaña en la que muchos lotes no merezcan afrontar los costos de cosecha.
Este año, las zonas menos favorecidas por las lluvias abarcan un alto porcentaje del hectareaje total. En términos de rindes provinciales, las estimaciones muestran valores inferiores a los de hace un mes, y que están muy por debajo de los niveles de la cosecha del ciclo 2017/18. Buenos Aires se impone esta vez con 24,4 qq/ha, cuando el año pasado alcanzó 31,5 qq/ha. Córdoba está en 10 quintales por debajo de la marca de hace un año, con 22,3 qq/ha. Santa Fe aunque está por debajo de la valla del ciclo pasado, vuelve a des-tacarse. Se estiman 27,5 qq/ha para la provincia, cuando hace un año mostraba una cifra de 35,7 quintales. La lista sigue destacando la gran adversidad climática que se desarrolló en este ciclo 2017/18 con Entre Ríos que está por debajo en 16,4 quintales respecto al año pasado. Por último, el norte podría escapar de este negativo escenario. Las expectativas ponen a Chaco y Santiago del Estero por encima de sus medias productivas históricas.
En base a las observaciones en las distintas áreas productivas, es posible ubicar a la producción de soja nacional en 40 millones de toneladas. Este número surge de una estimación de rinde promedio nacional de 23,6 quintales por hectárea, una superficie implantada de 18,07 millones de hectáreas y un área no cosecha-da de 1,1 M de hectáreas. En el siguiente cuadro mostramos los datos estimados para cada provincia recordando que los datos de Entre Ríos son tomados del SIBER de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos.
Maíz 2017/2018
Sin nuevos ajustes en el área sembrada total, se suman 80 mil hectáreas a la superficie que se prevé que será no cosechada. Se estiman 5,36 M de ha de superficie destinada a grano comercial en Argentina. Sí hay cambios importantes en las estimaciones. Los números de rinde de las siembras tardías se desmoronan y afectan negativamente los guarismos de los rindes provinciales. Los maíces tardíos transitan etapas críticas en malas condiciones ambientales.
Las labores de cosecha comenzaron con mayor velocidad que el año pasado y ya superan el 8% de avance a nivel nacional, cuando en marzo del 2017 apenas se alcanzaba a recolectar el 2%. En la región núcleo comienza a despuntar la actividad de recolección. Los primeros lotes ofrecen rindes de 90 a 100 qq/ha. Pero se esperan que las marcas retrocedan al incorporar los lotes que han sido menos favorecidos por el auxilio de las lluvias y las napas.
Sigue siendo un ciclo con un nivel de rinde que se despega negativamente de la media. La estimación de la productividad unitaria promedio nacional es de 59,8 qq/ha, 4,5 qq/ha por debajo de la marca de hace un mes. Con 1,1 M de ha que no entrarían al circuito comercial, la campaña arrojaría una producción de 32 millones de toneladas a escala nacional, lo que dejaría una disminución interanual de casi un 16% del volumen producido.
El detalle puede verse en la tabla que sigue, tomándose para Entre Ríos los números de SIBER, de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos.
Fuente: BCR

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