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PLAN TOMATE PARA INDUSTRIA : EL NEGOCIO PARA UNOS POCOS (4ta y ultima entrega)

En esta última entrega vamos analizar como se relacionaban los productores con la Agroindustria. Empezamos con esta foto para completar lo que escribimos en la tercera parte del trabajo y para que se contextualize esta cuarta presentación de este trabajo peridistico de produccionrural.com.ar

Este trabajo tiene muchas aristas y personas relacionadas a nuestro medio Producción Rural que trabajaron bastante en este tema.  Después, de recorrer distintos lugares, incluido las colonias y entrevistar a productores para conocer realmente su realidad; estamos seguros que hay políticas en materia de producción que están hechas para justificar manejos financieros desvergonzados y en los cuales  los usan a los pocos y verdaderos  productores para justificarlos.

Que el diputado Provincial, Hugo Navarro de la Comisión de Industria se haya hecho eco de todo lo que vinieron cubriendo los medios de prensa; y a través de esto se ha enviado al Ministerio de Producción un pedido de informe sobre esta operatoria, es un aliciente para que en principio se conozca la verdad de esta actividad que tuvo una defensa desde lo mediático, aunque no desde lo legalmente valido, que son los informes oficiales  detallados por escrito de toda  la campaña del Plan Tomate.

Nosotros lo presentamos y ustedes lo analizan. De algo estamos seguros y es que como mínimo fue un escándalo el manejo y mientras el silencio oficial con un informe serio y por escrito, no se rompa, vamos a seguir pensando “QUE EL CALLA OTORGA”.

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¿Como se relacionaban los productores con DULCOR?

A través de AICAT, como lo dicen las voces oficiales, esta oficiaba de “INTERMEDIARIO” entre los productores y la INDUSTRIA para ello el productor debía supuestamente firmar un contrato que lo ligaba con AICAT.

A la información que pudo acceder  Producción Rural, y partir de los dichos de los productores y de la misma AICAT se desprende que  esta le exigía 50.000 kg /ha a cada productor. Y es que el acuerdo que tuvo como partes a AICAT S. E  representado, en la firma del contrato por su PRESIDENTE ANGEL RUBÉN GIL y los productores, al cual arribaron por escrito el mes de septiembre del año 2016, tenía como finalidad regular la relación nacida entre ambos con el objetivo de dar cumplimiento al objeto establecido en el contrato a través de la producción y entrega a la sociedad del estado, en adelante AICAT, de determinada cantidad de tomate industria, 50.000 kg/ha, procedentes estos de las fincas pertenecientes a cada productor que suscribía el contrato. Se entiende que fueron todos los productores alcanzados los que debían firmar ese contrato.

Ese contrato supuestamente firmado entre cada productor y AICAT, constaba de catorce (14) clausulas y tres (3) anexos, contando con múltiples errores ortográficos, desde su título y a lo largo de todo el texto, no habiendo tenido la precaución de sanarlos.

En la primera cláusula, la cual reza del objeto del contrato se denota claramente incumplimiento del mismo, debido a que en su primer párrafo se establece que se propende a aportar al desarrollo de los “pequeños productores”, a más de la provisión de materia prima a la industria agroalimentaria y el carácter de intermediario entre la industria y los pequeños productores. No solo no ayudaron al desarrollo de estos, sino que fundieron a algunos.

La clausula segunda, deja claro no solo el calendario de plantación, sino el calendario de entrega de producción a planta (industria) este punto podía ser modificado según la clausula novena.

La cláusula tercera, que se detiene en los suministros, instituye en su primer párrafo que AICAT se compromete a proveer a los productores, ALGUNOS agroquímicos, plantines, combustible para el laboreo del suelo y los anticipos correspondientes para solventar los gastos de cosecha. Corre este párrafo con la particularidad que AICAT en ningún momento detalla cantidades de los suministros a entregar, sembrando incertidumbre en los productores respecto del material con el que iban a contar. El último párrafo de la cláusula en cuestión, establece que los productores firmarán a AICAT recibos en los cuales conste la entrega de insumos provistos por esta última, que serán los comprobantes legales que se utilizarán para realizar los descuentos a la liquidación de la fruta entregada. Esos insumos tendrán un precio, el cual será el resultado de un promedio sacado del precio que utilicen 3 firmas del medio respecto de ese material entregado. Los descuentos, como dijimos anteriormente fueron realizados. Ahora sería interesante determinar  los recibos que firmaron los productores y también cuáles fueron las tres  firmas que utilizaron para sacar ese promedio para realizar los descuentos.

La cláusula cuarta, que mal enumerada  está en el contrato, establece en su primer párrafo que el productor se obligaba a realizar la siembra,  producción y cosecha del tomate, de acuerdo a las buena prácticas y las reglamentaciones vigentes en la materia, debiendo realizar todas las labores, riegos y demás tareas TENDIENTES A OBTENER UNA ÓPTIMA PRODUCCIÓN Y COSECHA.  Como en Alco (dulcor) desestimaron muchos kilogramos  cosechados de los productores  por considerarlos de mala calidad o “inapto” hace que se ponga en duda el cumplimiento de esta cláusula contractual, pero no dando a conocer que muchos de los kilogramos que supuestamente rechazaron por mala calidad fue por negligencia o dolo de la misma sociedad comercial y por contingencias que eran ajenas al productor, ejemplo el colapso del canal de riego: la falta de cajones.  A palabras seguidas, establece que el productor será responsable exclusivo de los daños causados a la producción como consecuencia de la falta de atención por las obligaciones asumidas. El segundo párrafo de la cláusula cuarta, reza que AICAT le indicará a qué industria deberá entregar el tomate cosechado el productor. No dejando en ninguna de las catorce cláusulas estipulado la sociedad comercial de AICAT con Dulcor o que  otra en específico será la receptora de la fruta. Un dato importante, si leen los remitos, en muchos casos; 2 días después que la fruta era ingresada a la fábrica era supuestamente clasificada y ¿por esa situación quien debía velar?

En la misma cláusula se establecen las obligaciones de AICAT, muy pocas en relación a lo que le exige al productor lo cual deja ver que fue totalmente un contrato de adhesión, estableciendo que AICAT se OBLIGABA a retirar la fruta cosechada en tiempo y forma. Incumpliendo esta letra debido a que productores manifestaron quejas debido a que muchos de ellos muchas veces  cuando estaba listo para cosechar, nunca tuvieron las cajas para la cosecha. En realidad las tenían que ir a buscar ellos después que terminaban de cosechar en otro campo. La clausula quinta habla de la clasificación del tomate recibido, otra clausula que solo esta adornando el contrato.-

La cláusula sexta dispone que las partes, tanto AICAT como el productor, acuerdan que para determinar el precio se tendrá en cuenta el valor promedio que abonen las empresas de primera línea que operan en la zona, acordando como precio mínimo $1,50, dejando lugar a que este pudiera incrementarse pero nunca ser debajo del piso establecido, a lo que suma que a ese valor de pago se le descontará el 3% del monto en concepto de gastos de administración y monitoreo.

Lo que hay que determinar es cuánto dinero en pesos se recaudó en total, cuando se les descontó ese 3% a los productores, para esos gastos. ¿Donde fue ese dinero? ¿Era para aicat? Hay que acotar que los productores cuando cobraron el dinero tenían que facturarle a la Empresa AICAT con factura A indicando el monto que debían cobrar, este monto salía de los remitos de AICAT que eran recepcionados por la fábrica donde llevaban la fruta. O sea la Fábrica sellaba los remitos de Aicat donde figuraba el tomate de los productores.  Con ese comprobante, el Remito,  AICAT hacia efectivo el pago a los productores  según las cajas entregadas. Cuando cobraban, según Aicat  no le descontaron EL IVA a los productores, cosa que si se analiza la planilla de Martínez, por ejemplo, esto no es así.  También es importante decir que no todos los productores tenían la posibilidad de facturarle Aicat .¿Como hicieron los productores que no tenían para facturar?¿Como cubrió Aicat esas erogaciones de dinero? ¿Cuál fue el monto total que entre todos los productores le facturaron a la AICAT? ¿Cuánto dinero manejo Aicat , de Dulcor? ¿Cómo va a pagar AICAT el convenio incumplido con Dulcor?.

También, es importante este punto, ya que como dicen desde Aicat a los productores se les pagó en dos tramos, uno en Marzo a $1,50 IVA incluido/kg , cosa que no se condice con las planillas de Martínez y de otros productores. El segundo pago se realizó en Mayo, en ese mes se pago la diferencia que faltaba , esa diferencia , estaba en función del precio final de Cámara que ya para Mayo estaba firme , según se desprende de los dichos del coordinador frutihorticola se terminó pagando $1,95 totales. Esos 0,45 Ctvs supuestamente finales se pagaron en Mayo.

La cláusula octava redacta las condiciones de pago, instruyendo que la forma de pago que ambas partes acuerdan es la entrega de valores de pago diferido a 30, 60 y hasta 90 días de fecha de liquidación de la fruta entregada, siendo estas liquidaciones semanales.

En la cláusula novena, y en atención a lo mencionado en párrafos anteriores, se observa que el control de calidad del tomate y su peso se efectuará a la llegada al destino indicado por el comprador. Cláusula en varias ocasiones incumplida ya que según los productores, supuestamente se realizaba el control de calidad días después cuando se efectuaba la descarga y el tomate se había encontrado sometido por negligencia o dolo de la fábrica a situaciones desfavorables a su estado.

La cláusula decima, primer párrafo,  nos muestra que AICAT se encuentra obligado a brindar al comprador toda la información inherente al cultivo. En esta clausula AICAT es  OBLIGADO por parte del comprador a brindar toda la información inherente al cultivo al productor a registrar todo en un cuaderno de campo. Con esto la Industria se aseguraba la inocuidad de la materia prima que entregaba el productor. También dice que la No declaración  de estas tareas será causa suficiente para NO recibirle la fruta en la fábrica al productor que la incumpla. ¿ y los cuadernos de campo?

La decimosegunda cláusula establece los efectos jurídicos surgidos por accidentes climáticos.

La anteúltima cláusula, se hace referencia a la relación entre AICAT y el productor y del productor con sus dependientes, personas que presten servicio para él.

Al finalizar, el convenio, se deja en claro que se firman dos (2) ejemplares de un mismo tenor y al mismo efecto, solicitando la firma de AICAT y EL PRODUCTOR (que formaba parte del programa).

Dejando esto en claro que AICAT firmó un contrato con cada productor. ¿Dónde están esos contratos firmados? ¿Por qué no les dejaron copias a los productores? Si el contrato lo establecía.

El Anexo I trata de las especificaciones técnicas, forma y modo en que se debe llevar a cabo la producción y cosecha de tomate para industria, aclarando en el cuarto apartado que los tratamientos químicos, biológicos o físicos realizados sobre el producto deben ser asentados en el Cuaderno de Campo, de lo contrario será causa suficiente para la NO recepción del tomate por parte AGRO ANDINA. Llamando esto último la atención porque solamente nombra a esta sociedad comercial con domicilio en la provincia de La Rioja, especializada en la producción primaria de tomate, la elaboración de conservas de tomate, legumbres, comidas envasadas y vegetales congelados; y no a DULCOR u otra sociedad comercial.

No menos importante recalcar, al finalizar el Anexo I el segundo párrafo del apartado 4- Informe de Resultados- reza que se sacarán fotos de cada una de las cargas a las cuales el productor podrá recurrir y consultar en caso de duda, siendo menester esta disposición ya que este registro fotográfico, en caso de existir y haberse puesto en práctica, servirá para sostener alguna postura y reclamo.

Vemos en este somero análisis del contrato que todo es vidrioso. Que no cumplieron con los productores. Que ni el ejemplar que les correspondía como copia se les entregó ,en muchos casos. Que improvisaron y que mienten de forma descarada cuando hablan de los productores y los logros que tienen con ellos en materia de Producción.

AICAT el agujero negro de producción.

Los integrantes del directorio dicen que AICAT es una firma estatal “que se rige bajo las normas del comercio y ejecuta los proyectos que Producción solicita” o sea, por ejemplo este plan de TOMATE PARA INDUSTRIA.

Es que por este agujero negro pasan muchos millones. Para muchos programas que nunca terminan de aclarar nada. Mientras más confuso y con menos información mejor.  En diciembre de 2016 por ejemplo recibieron: Para comprar maquinaria $8 millones, $20 millones para un proyecto, para adquirir bienes de capital y/o infraestructura pública otros $9,5 millones y para $3 millones para invertir en el ex puerto seco de Recreo. Todo esto sin pasar por los embarazosos trámites burocráticos de las licitaciones y los concursos de precios, ineludibles de no existir el brazo ejecutor AICAT, que al ser sociedad del Estado se maneja “por las normas de comercio” y no por las de los organismos públicos ordinarios.(Editorial del Ancasti).

AICAT es el “triangulo de las bermudas” desde su creación. El plan Mosto y otros planes pasan por este sitio oscuro y donde se manejan millones. Pero el colmo de los colmos es que uno de sus directores participe en forma directa, “enviándose y recibiéndose futa”  sin pudor alguno; en medio de una operación que fue pergeñada para supuestamente facturar un dinero que venía de la Industria y que si no era compensado en base a producción (a kg de tomates) NO importaba, total el estado iba a cubrir esta perdida, como supuestamente viene haciendolo. La maniobra, a contracara de los manejos de la AICAT , es clara y raya tanto lo escandaloso como lo delictivo .

El Ministro de Producción, Raúl Chico puede salir a pelear mediaticamente con tal o cual productor , a denigrarlo y hasta acusarlos de hacer política, es decir meterse en el barro el mismo ministro, porque los alfiles que le tienen que allanar el camino, están ocupados  “construyéndose el propio”. Y el ministro sabe, que no puede presionar mucho a esos alfiles, porque  estas “sociedades” también deben pagarse con silencio y buenos tratos (al menos público). Si un eslabón de esta cadena falla se rompe un sistema que hoy es redituable a unos pocos.  Como decía James Allen “Sembraron actos…y Cosecharon Hábitos” .

Lo cierto es que con este plan solo quedó en manifiesto que el Ministerio busca la divisa a cualquier precio; no importa si termina descapitalizando a los productores con los manejos; fundiéndolos o incumpliendo contratos con empresas de enorme calibre; de todos modos, en el caso de los productores,  en operatorias volverán a inducir a ser parte de sus manejos desvergonzados e inmorales, abuzando de su necesidad, o subordinándolos a la culpa de ser deudores del Estado, como lo dijo Labrousse a más de un productor. Pero al  verdadero productor esto mucho no le interesa, porque su vida pasa por producir, sino trabaja no come ,no lleva el pan a su mesa ; y  este mismo trabajador desconoce en el fondo las verdaderas intenciones de quienes han naturalizado un manejo que como mínimo raya tanto lo escandaloso como lo delictivo.

Al pie se agregan algunas páginas del modelo de contrato, al que accedió Producción Rural, que les hacia firmar AICAT  a los productores.

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