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Por la suba de tarifas y la temperatura, cayó fuerte el consumo de energía en los hogares

La demanda de gas bajó 22,7% en el segundo trimestre, en comparación con 2016, y la de electricidad se redujo 9%; el Gobierno y las empresas creen que los precios hicieron efecto

umentos de tarifas y las altas temperaturas de este invierno, en comparación con el año pasado, parecen haberle dado una nueva fisonomía al consumidor argentino de servicios públicos. Según dejan entrever las últimas estadísticas oficiales, la demanda de gas en los hogares se desplomó en el segundo trimestre del año, mientras que la de electricidad tuvo una caída también importante. Se trata de dos hechos infrecuentes si se los compara con el comportamiento de la demanda en los últimos años.

Entre abril y junio, el consumo residencial de gas se redujo un 22,7% con respecto al mismo trimestre del año pasado: pasó de 45 millones de metros cúbicos diarios (m3) a 34,8 millones de m3.

En el caso de la electricidad, en tanto, en el segundo trimestre cayó 9% el consumo en los hogares.

Ambas cifras surgen del último informe trimestral de Coyuntura Energética que prepara el Ministerio de Energía, a cargo de Juan José Aranguren.

“El clima tiene un efecto inmediato, mientras que los cambios en los hábitos de consumo tienen una inercia que hará necesario un plazo de uno o dos años más para desarrollarse a pleno, pero ya comenzaron”, explicó el ex secretario de Energía Emilio Apud.

Aunque es probable que los funcionarios no lo digan en voz alta, el Gobierno recibió de buena manera la caída de la demanda en los hogares, por diversos motivos. En primer término, el aumento de tarifas le dio un poco más de racionalidad al consumo de energía, tras 12 años en los que el crecimiento de los subsidios a todos los sectores de la demanda envió una señal de precios errónea con respecto al costo real de producir la energía en el país.

Además permite descomprimir ciertos mecanismos que estaban funcionando al límite a la llegada de Mauricio Macri al poder, tanto desde el punto de vista de la infraestructura como en términos macroeconómicos.

En el primer caso, por ejemplo, la escasez de oferta local para abastecer la demanda obligó, en los años en que el ministro de Planificación Julio De Vido gestionaba el sector, a aplicar restricciones en el servicio por la fuerza, en el marco de la denominada crisis energética.

En términos económicos, la caída en la producción de gas llevó a aumentar las importaciones en un contexto de precios internacionales altos. Esa factura, que se pagaba en dólares, fue la madre del cepo cambiario que implementó la administración de Cristina Kirchner progresivamente a partir de 2011.

El Gobierno también celebra otro dato que arrojan los números del segundo trimestre. Si bien los hogares ajustaron su consumo, las industrias lo aumentaron. Es una señal más de la tímida recuperación económica que comenzaron a mostrar otras estadísticas oficiales.

Por caso, el consumo de gas por parte del sector productivo creció 9,6% en el segundo trimestre, mientras que la demanda industrial y comercial de electricidad trepó un 2,6 por ciento.

Los especialistas destacan la temperatura como un elemento determinante. El promedio de junio -en principio, el mes que debería ser más frío en el segundo trimestre- en el área metropolitana de Buenos Aires, donde está la mayor demanda, fue de 13,7°C, 3,1°C por encima del mismo período del año pasado. Sin embargo, en particular en el caso del gas, la reducción del consumo es mayor a esas referencias.

Anteayer, en un encuentro con periodistas, el presidente de Edenor, Ricardo Torres, reconoció que se había registrado una caída importante en el consumo. Sostuvo que la mayor parte se debía a que el otoño y el invierno habían resultado más benignos, pero aclaró también que según el equipo de especialistas de la empresa, otra porción de la baja se debía al mayor precio de la energía.

A través del Ministerio de Energía, el Gobierno intentó desde principios del año pasado aumentar las tarifas de luz y de gas, pero su puesta en práctica se demoró debido a presentaciones en la Justicia para frenarla.

En el caso del gas, por ejemplo, los ajustes de tarifas estuvieron congelados hasta octubre por el fallo de la Corte Suprema, que pidió hacer una audiencia pública y gradualismo en los aumentos. De todas maneras, el ajuste en los precios fue uno de los temas de mayor difusión el año pasado, por lo que es probable que los consumidores hayan cambiado su relación con la energía a partir de los nuevos valores.

En paralelo, el Gobierno lanzó campañas de uso racional de la energía en medios de comunicación y redes sociales. Incluso el presidente Mauricio Macri hizo referencia en varias ocasiones a la necesidad de usar con cuidado los recursos energéticos.

La caída en el consumo residencial había comenzado a evidenciarse en el último trimestre de 2016, una época en que las temperaturas no golpean tanto la decisión de consumo de los hogares. Los números de este año muestran una profundización de esa tendencia.

La Nación

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