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Sigue la incertidumbre económica

El dólar mayorista bajaba 0,72% hasta ubicarse en $41,20 después de haber arrancado en alza y desatado una nueva ronda de tensión.

La baja llegó después de las versiones que circularon en torno a que los bancos oficiales estaban vendiendo divisas para aquietar los precios y después de otra suba de la tasa de interés. Un mecanismo demasiado utilizado por el Banco Central en los últimos dias.

La tasa de las Letras de Liquidez (Leliq) subió más de un punto respecto al martes para ubicarse en 63,33% coronando una carrera inquietante: el 1° de marzo esa tasa era de 50,21 anual.

La suba de 13 puntos de las Leliq en 7 días hábiles habla por sí misma del fuerte cambio en las condiciones del mercado que, según la versión de algunos operadores, tuvo como inicio la decisión de un banco grande del exterior de pasar a dólares su posición de Leliq.

La mayor calma del dólar sobre el final habría respondido también a la expectativa de que las negociaciones del ministro Nicolás Dujovnecon la cúpula del FMI (Christine Lagarde y el “duro” vicepresidente, David Lipton) concluirían en que el organismo permitiría usar parte de los US$ 10.800 millones del inminente desembolso para intervenir en el mercado cambiario.

El consultor Miguel Angel Broda insistió este miércoles en un almuerzo del Rotary Club de Buenos Aires en que el FMI le debería permitir a Dujovne utilizar entre US$8.000 y US$ 9.000 millones para calmar al dólar.

La opinión del mercado sobre esa posibilidad abre otra grieta. Están los que dicen que esos dólares deben usarse para aumentar las chances de la estrategia oficial de ralentizar la suba del dólar para permitir que los salarios puedan recuperar algo en dólares. Y los que se oponen en el entendimiento de que las divisas que el Tesoro venda hoy con fines cambiarios desvestirá el plan financiero del año que viene y, por tanto, eso no reduciría la inquietud.

En el Gobierno dicen que, cuando entre la plata del FMI, el Tesoro estará en condiciones de vender US$1.500 millones por mes durante seis meses y que esa oferta y la política de “secar” de pesos al mercado deberían ser suficientes para serenar el camino cambiario hasta las elecciones.

El Banco Central le suma a esa cifra unos US$ 10.000 millones de oferta neta de las exportaciones del campo que, así lo creen, comenzarían a entrar a partir de la semana próxima.

Por un lado está la oferta potencial de dólares, por el otro está el ovillo de las Leliq que va en ascenso al calor de la suba de las tasas, supera con comodidad el billón de pesos y tiene vencimientos todos los días.

Otra vez la tensión dólar-tasa en el tránsito de un año electoral y jugando un partido del que este miércoles Broda definió como “el deporte nacional de dolarizar todo lo que tiene”. Y eso se suma a la afirmación Roberto Feletti, ex viceministro de Economía del kirchnerismo, sobre el regreso del cepo cambiario en el caso de que Cristina Kirchner gane la elección.

Tal vez por eso hubo aplausos para Broda en un ambiente ortodoxo como es el del Rotary al decir “el FMI nos monitorea como si fuéramos el Gordo Valor. Y eso a mí me gusta”.

El FMI es el que pone los dólares e impone una flotación cambiaria que, a la vista de los resultados de las últimas semanas, poco ayuda a estabilizar la inflación e, incluso, a mejorar las cuentas públicas.

Con tarifas de servicios públicos  y combustibles dolarizados.Y con un peso creciente de los intereses de la deuda, la suba del dólar potencia problemas.

 Cada vez son más los economistas que le sugieren al tándem Dujovne-Sandleris (titular del Central) que negocien una reducción de la banda cambiaria en la que el Central no puede intervenir comprando o vendiendo divisas.

El dólar del piso de la banda es de $39,93 y el techo de $50,39. Tener prohibido intervenir frente a una variación del dólar de 29% es hacer pesar todo el poder de fuego del Central en la suba de la tasa de interés. Demasiado riesgo para el tipo de batalla de que se trata.

La visión oficial es que la fuerte absorción de los últimos días dejarán al mercado con pocos pesos para comprar dólares.

Destacan que la situación actual es “muy” distinta a la de los tiempos de Federico Sturzenegger y las Lebac, cuando la “pelota” de vencimientos representaba más de US$ 30.000 millones.  Y destacan que ahora las Leliq las tienen los bancos (antes también los particulares) y que las están renovando a tasas crecientes.

El esquema del Central consiste en pagarles más tasa a los bancos por las Leliq para que estos, a su vez, les ofrezcan más a los depositantes de plazo fijo en el intento de que no vayan a comprar dólares.

La transmisión de la suba de las tasas no estaría teniendo en esta ocasión la velocidad esperada por las autoridades, ya que la tasa para depósitos de más de un millón de pesos recién este miércoles habría superado el 40% anual.

En el Banco Central dicen que este es un partido que se juega día a día y tienen la esperanza de que, en algún momento, la contracción monetaria rinda frutos. Entre tanto, dentro y fuera del Gobierno la expectativa estará puesta sobre el impacto de la difusión del doloroso índice de inflación de febrero que se conocerá este jueves.

 

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